El Poder de los Aromas

La primavera, una estación vinculada al renacer de la naturaleza, está cada vez más cerca. A partir de ahora, y por varios meses, las flores volverán a lucirse y despedirán esos olores que tanta energía, optimis-mo y felicidad transmiten.
Se trata, por lo tanto, de una época ideal para centrar nuestra atención en los aromas, una esencia presente en numerosos ámbitos que jamás pasa desapercibida para el olfato humano.
Una fragancia puede llegar a desvanecerse con el paso del tiempo, pero jamás desaparecerá de la memoria de quien la haya disfrutado. A diferencia de otras cuestiones relacionadas a objetos y organismos, el aroma es un sello distintivo de algo o alguien que queda impregnado para siempre en la mente de aquel que supo detectarlo en algún momento.
Así, pues, un adulto puede recordar las golosinas que comía en la infancia si encuentra un perfume inspirado en caramelos o experimentar nostalgia cuando un aroma lo invita a viajar al pasado y revivir la tentación de los exquisitos bizcochuelos preparado por la abuela.
Como se puede advertir, los aromas no se ven, pero se sienten, se olfatean y quedan guardados en algún lugar de la memoria. Por tan importante alcance, en los últimos años los expertos han comenzado a trabajar en la expansión y consolidación de los aromas para convertirlos en algo más que simples fragancias.
Algunos, por incapacidad de persistir o tal vez por falta de recursos, han abandonado a me-dio camino el desafío de demostrar que un aroma se puede personalizar y transmitir un mensaje único, fuerte y perdurable, pero otros, como ocurre con nosotros, seguimos convencidos en el poder de las fragancias co-mo herramienta para trascender y dejar huellas.
Por esa razón, desde el Grupo Aromarketing asumimos a diario la apasionante misión de hallar las notas olfativas que puedan conver-tirse en el logo de una marca y cautivar a miles de consumidores sin necesidad de apelar al discurso oral ni a los mensajes audiovisuales.
Valiéndonos de una gran creatividad y tecno-logía de última generación pero siempre aten-tos a las necesidades y expectativas de quien acude a nosotros en busca de una propuesta relacionada a los aromas, podemos lograr productos asombrosos y eficaces no sólo para grandes compañías, sino también para particulares anónimos que buscan diferenciarse del resto de los mortales.
A un odontólogo, por ejemplo, podemos ayudarlo a crear frescura en el consultorio a través de un aroma mentolado, así como también estamos capacitados para contribuir al crecimiento de una carnicería barrial por medio de una fragancia irresistible inspirada en el olor característico de un rico asado. Como estas, hay muchas otras posibilidades: sólo es cuestión de hacer la prueba y descubrir por uno mismo que los aromas son un camino hacia el éxito seguro.